Con respecto a las prácticas de poder, se presentan tensiones y vale la pena señalar que estas se desarrollan en la trama que tejen los diversos actores; explicado a la manera de Foucault nos hablarían de los juegos de poder y las formas reticulares en que estos se van desenvolviendo, demostrando que cada actor maneja sus prácticas de poder y las ejerce según sus intereses; aunque en Foucault estas tensiones son permanentes y practicadas por todos los actores, señala la importancia de los discursos de verdad que se arman sobre la base de la sociedad: “en una sociedad como la nuestra pero en el fondo en cualquier sociedad, múltiples relaciones de poder atraviesan, caracterizan, constituyen el cuerpo social. Estas relaciones de poder no pueden disociarse, ni establecerse, ni funcionar, sin una producción, una acumulación, una circulación, un funcionamiento de los discursos. No hay ejercicio del poder posible sin una cierta economía de los discursos de verdad…”[1], estos discursos de verdad se van entretejiendo a través de las distintas posiciones y respuestas de los actores, que pulsan sus verdades.
[1] FOUCAULT, Michael. Genealogía del racismo. Editorial Altamira, la Plata-Argentina., 1998., p. 28
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